Cómo cuidar la piel durante el invierno

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Descubre los mejores consejos para el cuidado de la piel en invierno. Aprende a mantener tu piel hidratada, protegida y radiante con estas técnicas efectivas.

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Photos by Clinica de San Pío
RESUMEN

    Cómo cuidar la piel durante el invierno

    Además de combatir el frío con ropa de abrigo, debemos prestar especial atención al cuidado de nuestra piel durante el invierno. Las estaciones frías afectan la barrera cutánea de la piel, haciendo que sea más susceptible a irritaciones y condiciones dermatológicas.

    Durante estos meses, el frío intenso y la baja humedad, tanto al aire libre como en nuestros hogares debido a la calefacción, pueden tener un impacto significativo en nuestra piel, dejándola seca o irritada. Incluso, en algunos casos, puede exacerbar ciertas condiciones de la piel, como la psoriasis, el eczema, y la piel seca generalizada.

    Para adaptar la rutina de cuidado de la piel durante el invierno y prevenir estos problemas, es importante la hidratación y la protección contra los elementos externos. En este post de Clínica de San Pío compartimos algunos consejos sencillos que te ayudarán a mantener tu piel a raya en las estaciones frías.

    Consejos para el cuidado de la piel en invierno

    Con estos consejos en tu rutina de cuidado de la piel durante el invierno podrás mantener tu piel hidratada y protegida contra agentes externos, además de mantenerla saludable, suave y radiante, bajo cualquier condición climática. A continuación, te ofrecemos algunas de las técnicas que mejor funcionan para proteger y nutrir tu piel durante durante las estaciones frías.

    Mantén la hidratación de la piel

    La hidratación es básica para el cuidado de la piel en invierno. Durante estos meses, la barrera cutánea se enfrenta al aire frío y seco, pero también al calor artificial de los interiores, lo que puede disminuir los niveles de humedad natural. Para hacer frente a esto, es esencial elegir hidratantes que no solo aporten hidratación superficial, sino que también refuercen la barrera de la piel para prevenir la pérdida de agua transepidérmica.

    Busca productos que contengan ingredientes como ácido hialurónico, que puede retener hasta 1000 veces su peso en agua, y ceramidas, que restauran los lípidos de la piel, manteniendo su integridad y protegiéndola contra las agresiones externas. La aplicación de estos productos en capas, comenzando con serums ligeros y terminando con cremas más densas, puede proporcionar una hidratación duradera y efectiva.

    Limpieza suave

    La limpieza es un paso esencial en cualquier rutina de cuidado de la piel, eliminando impurezas, exceso de sebo y residuos de maquillaje. Sin embargo, durante el invierno, el uso de limpiadores fuertes puede aumentar la sequedad y la irritación de la piel. Es esencial optar por limpiadores suaves, libres de sulfatos y otros agentes desengrasantes agresivos, que limpian sin comprometer la barrera lipídica de la piel.

    Los limpiadores hidratantes y a base de crema son particularmente beneficiosos durante los meses más fríos, ya que ofrecen una limpieza efectiva mientras aportan una dosis adicional de hidratación. Como en el caso anterior, la ceramida y el ácido hialurónico en estos productos limpiadores pueden ayudar a mantener la integridad de la barrera de la piel, asegurando que permanezca resistente y nutrida.

    Además, incorporar el uso de aguas micelares como paso inicial para desmaquillar puede ser una alternativa suave que prepara la piel para una limpieza más profunda sin sacrificar su humedad natural.

    Exfoliación adecuada

    La exfoliación es fundamental para eliminar las células muertas de la piel que pueden acumularse y causar opacidad, aspereza y bloqueo en los poros. Sin embargo, durante el invierno, es aconsejable reducir la frecuencia de exfoliación para evitar la sobreexfoliación y centrarse en productos que contengan concentraciones más bajas de ácidos. 

    Los exfoliantes químicos, como los ácidos alfa hidroxi (AHA) y beta hidroxi (BHA), ofrecen una solución eficaz, promoviendo la renovación celular sin la necesidad de frotar físicamente la piel. Los AHA son particularmente adecuados para pieles secas y sensibles, ya que ayudan a hidratar mientras se exfolian. Por otro lado, los BHA son ideales para pieles mixtas a grasas, incluyendo aquellas propensas al acné, ya que pueden penetrar en los poros para limpiarlos profundamente.

    Complementar la exfoliación con productos que contengan ingredientes calmantes, como el aloe vera o la alantoína, puede ayudar a minimizar la irritación y promover una piel suave y saludable.

    Protección solar

    Es frecuente pensar que el protector solar solo es necesario durante los meses de verano, sin embargo su uso en invierno es igualmente fundamental. La radiación ultravioleta del sol permanece durante el invierno. De hecho, puede ser incluso más dañina en ciertas condiciones. 

    Por ejemplo, la nieve puede reflejar hasta el 80% de los rayos UV, aumentando la exposición y el riesgo de daño solar, incluyendo quemaduras solares en la piel expuesta. Además, la altitud incrementa la intensidad de la radiación UV; por cada 1000 metros de aumento en altitud, los niveles de UV crecen aproximadamente un 10-12%, lo que es especialmente relevante para quienes disfrutan de deportes de invierno como el esquí o el snowboarding.

    Por lo tanto, aplicar un protector solar de amplio espectro con un SPF de 30 o más es esencial, incluso en días nublados, ya que hasta el 80% de los rayos UV pueden penetrar las nubes. Este hábito no solo protege contra el envejecimiento prematuro y el cáncer de piel, sino que también previene la exacerbación de condiciones sensibles a la luz, como el melasma o la rosácea. 

    Algunos protectores pueden dejar una sensación pegajosa o el efecto blanquecino. Si esto es algo que te preocupe, puedes encontrar disponibles en el mercado fórmulas específicamente diseñadas para el rostro, que ofrecen protección sin comprometer la comodidad o el aspecto de la piel. Estos productos son ideales para integrar en la rutina de cuidado de la piel invernal, asegurando una protección eficaz sin sensación grasa.

    Cuidado especial para labios y manos

    Los labios y las manos son particularmente vulnerables al frío del invierno, ya que tienen menos glándulas sebáceas, lo que los hace más propensos a la sequedad y la irritación

    Los labios, por ejemplo, pueden volverse extremadamente secos y agrietados debido a la falta de humedad en el aire, tanto en interiores como en exteriores. Es crucial utilizar bálsamos labiales que contengan ingredientes emolientes y protectores, como la manteca de cacao, la manteca de karité, y ceras vegetales, que proporcionan una barrera contra el frío y el viento. Además, elegir productos con SPF para los labios asegura una protección adicional contra los daños solares, incluso en invierno.

    En cuanto a las manos, el lavado frecuente y el uso de desinfectantes a base de alcohol pueden pueden llevar a una sequedad severa, irritación y en algunos casos, dermatitis de contacto. Para prevenirlo, es aconsejable aplicar cremas de manos ricas en ingredientes reparadores y regenerativos, como el ácido hialurónico, glicerina, y ceramidas, después de cada lavado y antes de exponerse al frío. Busca cremas que ofrezcan una textura rica pero no grasa, de absorción rápida e hidratación duradera. Durante la noche, considera aplicar una capa más gruesa de crema para potenciar la absorción y el efecto reparador, asegurando así unas manos suaves y protegidas.

    Hidratación profunda para zonas secas del cuerpo

    La piel del cuerpo también sufre en invierno, especialmente en las áreas más propensas a la sequedad extrema como codos, rodillas y talones. La clave para mantener la piel del cuerpo hidratada y suave es aplicar lociones o cremas corporales inmediatamente después de la ducha o el baño, cuando la piel aún está húmeda. Esto ayuda a sellar la humedad. Busca productos que contengan ingredientes como ácido hialurónico, urea, glicerina, y aceites naturales (como el de almendras, coco o argán), que no solo hidratan sino que también nutren la piel en profundidad.

    Durante el invierno, es posible que necesites cambiar tu hidratante habitual por un bálsamo corporal, de textura densa que es ideal para tratar áreas muy secas. Igualmente, para una exfoliación suave,  que promueva la renovación celular y mejore la eficacia de los hidratantes, considera usar productos que contengan AHA o BHA unas pocas veces a la semana. Esto ayudará a eliminar las células muertas de la piel, permitiendo que los humectantes penetren más efectivamente.

    Serums y aceites nutritivos

    Los serums y aceites faciales ofrecen una dosis concentrada de ingredientes activos por lo que son ideales para el cuidado de la piel en épocas frías. Los serums a base de ácido hialurónico, por ejemplo, pueden atraer y retener la humedad en la piel, mientras que los que contienen vitamina C ofrecen beneficios antioxidantes y de brillo. Los aceites faciales, ricos en ácidos grasos esenciales, nutren la piel y refuerzan su barrera protectora.

    Para aquellos con piel especialmente seca o deshidratada, buscar serums y aceites que contengan ceramidas, niacinamida y antioxidantes puede ser particularmente beneficioso. Estos ingredientes trabajan juntos para reparar la barrera cutánea, mejorar la retención de humedad y proteger la piel de los daños ambientales. Aplicar unas gotas de aceite facial sobre el serum o mezclarlo con tu crema hidratante puede proporcionar un extra de nutrición y un acabado luminoso.

    Mascarillas hidratantes

    Las mascarillas faciales ofrecen un tratamiento intensivo, perfecto para abordar la sequedad y la deshidratación causadas por el frío invernal. Las mascarillas hidratantes y nutritivas, aplicadas una o dos veces por semana, pueden marcar una diferencia significativa en la apariencia y sensación de la piel. Busca mascarillas que contengan ingredientes como el ácido hialurónico, aloe vera, aceites esenciales y extractos de plantas, que proporcionan una hidratación profunda y tienen propiedades calmantes.

    Para un tratamiento aún más intensivo, considera usar mascarillas de noche. Estas fórmulas están diseñadas para trabajar mientras duermes, momento en el que la piel se regenera y repara. Al despertar, la piel se siente más suave, más elástica y visiblemente más hidratada. Este tipo de cuidado es especialmente útil para combatir los efectos deshidratantes de la calefacción interior.

    Evita el agua caliente extrema

    Aunque un baño caliente puede parecer el remedio perfecto para los días fríos, el agua caliente puede afectar a la piel reduciendo sus aceites naturales esenciales, dejándola aún más seca y sensible. Opta por baños o duchas tibias y limita tu tiempo bajo el agua a no más de 10-15 minutos. Utiliza limpiadores suaves que no alteren el pH natural de la piel y evita frotar excesivamente al secarte; en su lugar, da toques suaves con la toalla.

    Después de la ducha, aplica inmediatamente un hidratante corporal espeso, como hemos mencionado más arriba. Además, agregar aceites de baño hidratantes a esta rutina puede ayudar a mantener la piel suave y nutrida.

    Consulta con un profesional

    Si, a pesar de seguir una rutina de cuidado de la piel adecuada para el invierno, sufres sequedad extrema, enrojecimiento, irritación o cualquier otro problema persistente, es importante consultar a un dermatólogo. Un profesional de la piel puede ofrecer diagnósticos precisos, tratamientos específicos y recomendaciones de productos personalizados para tus necesidades únicas. Consulta con nuestro equipo si deseas más información, y descubre como podemos ayudarte.

     

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